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Nuestras Fiestas

Principales Fiestas Tradicionales de Zitácuaro
Fiestas Cívicas en la Heroica Ciudad de Zitácuaro

Fiesta y feria del 5 de febrero. El origen de esta festividad se remonta al año de 1897, cuando el 18 de Octubre, el Presidente Municipal, Mauro Patiño, presentó una iniciativa a los demás miembros del H. Ayuntamiento, Síndico, Lic. Juan Chávez y Regidores Abraham Rivera, Miguel O. Rubio, Estanislao Martínez, Pablo Hernández y Saúl V. Gallegos, donde se proponía y aceptaba que:

"1ª. La feria que anualmente se celebra en esta ciudad el 8 de diciembre, se verificará en lo sucesivo, comenzando desde el próximo entrante, el 5 de Febrero de cada año en conmemoración de la promulgación que en igual fecha del 1857, se hizo de la Carta Fundamental de nuestra República.

"2ª. Por los conductos legales se hará saber al Supremo Gobierno, este acuerdo del Ayuntamiento de esta H. Zitácuaro, solicitando que los fondos que se recauden con motivo de las licencias que se expidan para puestos, diversiones públicas, etc., se autorice tomar la cantidad necesaria para dar mejor lucimiento a dicho aniversario.

"3ª. Cuando se juzgue oportuno, pero antes del día 8 del mes de diciembre del año actual, se hará pública esta determinación en la forma que se crea conveniente."

El 26 de Octubre el Ayuntamiento turna esta importante iniciativa al Prefecto Don Aurelio Arciniega con el propósito de que la hiciera del conocimiento, para los efectos correspondientes, del Gobernador del Estado; éste le contesta a través de la Secretaría de Gobierno, el 23 de noviembre, en los siguientes términos:

"El Gobierno ha visto con agrado el propósito de dicha Corporación Municipal, encaminados a solemnizar el aniversario de la promulgación del Código Fundamental que rige en la República. Ni necesitándose resolución legal ni alguna administrativa, para que la feria que cada año se efectúa el 8 de diciembre, se verifique el 5 de febrero, basta para que ello tenga lugar, que las autoridades promuevan oportunamente cuanto juzguen necesario, para que la citada festividad llene el objeto que persiguen los dignos representantes del Municipio, en lo cual contarán con el apoyo del Gobierno, respecto de aquello que no pueda hacerse sino con su autorización o permiso, dentro del límite de sus atribuciones."

Así pues, la feria del 5 de febrero surgió como un justo homenaje a la Constitución de 1857 y a quienes la hicieron posible, como Benito Juárez y Melchor Ocampo.

En los liberales de aquella época existía una profunda preocupación por atender, no sólo el progreso material de la sociedad, sino también el moral, objetivo que habrían de lograr inspirándose en los principios de la Constitución del 57 y en las propias Leyes de Reforma, que conjugaba muchas de las aspiraciones de los mexicanos por las que se había venido luchando.

Con mucha disposición cívica los liberales zitacuarenses defendían la Constitución del 57 y las Leyes de Reforma, por considerarlas el medio que daba vida al proyecto que habría de llevar a la sociedad mexicana al progreso y a la práctica plena de las libertades, libertades que apenas empezaban a ser una realidad, porque, hasta antes de este marco jurídico-político, el país vivía en lo político, económico y social en un régimen de tipo feudal.

Con la fiesta del 5 de febrero, los zitacuarenses querían destacar aspectos político-jurídicos tan importantes, que ahora son parte principal de nuestra vida institucional e inherentes a nuestras libertades y derechos; muchos de ellos, tan esenciales al ser humano, habían sido arrebatados por el partido liberal a los sectores privilegiados, para hacerlos una realidad social.

Para el año de 1899 se hacía manifiesta la preocupación ideológica de los individuos progresistas de Zitácuaro en relación al propósito fundamental de la fiesta cívica del 5 de febrero. En tal sentido convocaban a todos los ciudadanos "que aman de corazón los triunfos de la libertad y de la civilización, a que tomen todo el empeño posible para que esa solemnidad adquiera cada año más lustre y popularidad."

El haber instaurado la fiesta del 5 de febrero rindió excelentes frutos; fue un medio para producir y reafirmar los principios liberales contenidos en la Constitución del 57 y en las Leyes de Reforma, así como destacar al gran patriota que las hizo realidad: Don Benito Juárez García.

La fiesta del 5 de febrero logró unir cívica e ideológicamente a la mayoría de los zitacuarenses, lo que se tradujo en una permanente veneración y reconocimiento a la obra e imagen de Juárez, a quien "lo vemos como particular, como gobernante, como legislador, anhelar siempre el bienestar de su Patria, permaneciendo inflexible ante sus contrariedades personales, para hacer respetar el derecho, para llevar a cabo la libertad, pero ante todo y sobre todo, la justicia."

Juárez es querido y apreciado por el pueblo de México no por otra cosa, sino por su extraordinaria calidad moral y responsabilidad con la que siempre trató los asuntos de la sociedad en aquellos momentos de dificultad extrema para nuestra patria.

La fiesta cívica del 5 de febrero se convirtió, al paso de los años, en el antídoto mediante el cual se combatía el pensamiento conservador y reaccionario. Los liberales zitacuarenses de la primera década del presente siglo, imbuidos por el pensamiento liberal y juarista, ante los peligros que representaba la reacción para el gobierno emanado del movimiento revolucionario de 1910, convocaban a "todos los elementos sanos y de convicción firme, que compenetrados de los ideales liberales, dejen a un lado el partidarismo personal y se agrupen valientemente en defensa de esos ideales que son los mismos que supieron defender a costa de grandes sacrificios de preclaros ciudadanos que al lado de Juárez formaron la pléyade de grandes luchadores que con la frente henchida de ideas redentoras, salvaron nuestra autonomía..."

La Revolución Mexicana dio origen a la Constitución del 5 de febrero de 1917, donde quedó reafirmado y profundizado el marco jurídico-político del siglo XIX. La promulgación de la Constitución del 17, es un hecho que festejamos los zitacuarenses simultáneamente con la del 57.

Así, el pensamiento liberal, juarista y revolucionario representa la mejor arma ideológica para combatir el proyecto de quienes en estos tiempos preferían tener sumergida a la sociedad mexicana en el dogma, la ignorancia y el fanatismo.

Por desgracia, en Zitácuaro, son cada vez menos los ciudadanos que atienden el aspecto cívico y se interesan por cultivar nuestros valores históricos; se convierten, así, en individuos desprovistos de las herramientas necesarias para defender nuestro patrimonio histórico, que nos da cohesión e identidad nacional; son fácil presa del manipuleo de sus conciencias, son objeto de un permanente bombardeo ideológico chatarra proveniente de diferentes direcciones que lo enajenan y mediatizan.
Estas reflexiones no las debemos de marginar de nuestra atención, pues aunque resulte difícil creerlo, hay quienes sí están interesados en desaparecer de nuestra historia patria a Juárez y su valiosa obra. Nada justifica tal acción, pues el Benemérito de las Américas está considerado como uno de los héroes que más ha incidido en la construcción de la nación mexicana.

Una forma de empezar a revertir el descuido cívico en que se encuentra la sociedad zitacuarense y, principalmente, las nuevas generaciones, es atendiendo el rescate de los valores históricos, que en el caso de nuestro municipio son bastos. Necesario es, entonces, que la feria del 5 de febrero adquiera otra dimensión, otros propósitos y metas cívicas, que en las últimas décadas se han extraviado.

La feria del 5 de febrero, no sólo debe ser juegos mecánicos, ni palenques, ni un exceso comercializador, sino actos y ceremonias que atiendan aspectos cívicos muy concretos, donde se involucre la sociedad en general, haciendo énfasis en la población escolar. En estos tiempos de globalización, donde las fronteras y la soberanía de los pueblos se están perdiendo, importante es que nutramos nuestro espíritu y conciencia cívica, con la urgente finalidad de defender y preservar la unidad e identidad nacionales.

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