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Musica en Zitacuaro

Historia de la Banda de Música.

Propiamente, el origen de la banda se remonta a principios del siglo XX. En este propósito participó entusiastamente el Sr. Prefecto, Don Aurelio Arciniega; con la autoridad que poseía logró apoyar cada una de las acciones, hasta que hizo posible constituir y consolidar la banda de música de la ciudad. Se cree que su primer Director fue Don Juan Molina Ramírez, hijo del Sr. Socorro Molina, músico de origen francés.

Según versiones escritas y orales que se han venido propalando de generación en generación, la banda municipal actuó, en 1906, en la ceremonia de inauguración del monumento a Don Benito Juárez García, instalado en el Jardín de la Constitución.

Don Juan dirigió la banda hasta 1913, año en que se trasladó a Angangueo, para formar la de aquella población; dejó la de esta ciudad a cargo de su hermano José. El nuevo director continúa consolidando la banda; los avatares de la Revolución en nada inhibieron su trabajo substancioso. Para ésta época participaban 26 miembros en el conjunto musical. Todos ellos se presentaban, debidamente, uniformados y con los instrumentos necesarios y en
buen estado.

Existen comentarios que afirman que en alguna fecha de las dos primeras décadas del siglo XX, la banda acompañó en el teatro Juárez de esta ciudad a Jaime Nunó en la entonación del Himno Nacional Mexicano en las fiestas patrias del 16 de septiembre.

La banda participaba en los principales eventos cívicos que se efectuaban en la ciudad, entre ellos los del 5 de febrero, 21 de marzo, 18 de julio, 15 y 16 de septiembre y 20 de noviembre. Con plena disposición cívica la banda amenizó, el 22 de mayo de 1925, la ceremonia de la colocación de la primera piedra en la calle de Cuahutémoc, esquina con Calzada de los Poetas (Andrés Landa y Piña), de lo que sería la obra para instalar el monumento del Dr. Emilio García en ese lugar.

Para diciembre del mismo año de 1925, la banda tenía una membresía de 33 elementos; como Director se encontraba el Sr. José Molina, el Subdirector era el Sr. J. Remedios Olvera; también participaban los señores Francisco Solís, Odilón Ramírez, Fidencio Molina, Margarito Aguilar González, Francisco Aguilar González, Daniel Solís, Victorino Cisneros, J. Socorro Molina, Clemente Castro, Francisco Delgado, el niño Alberto Molina Mora y otras personas que no ha sido posible identificar.


Una de las mejores épocas de la banda fue la década de los veinte; entre los años de 1925 y 1926 llevaba el nombre del ilustre Melchor Ocampo y se encontraba debidamente organizada; todos sus elementos portaban un traje muy adecuado a la realización de su actividad cívico-musical y contaban con los instrumentos necesarios. La banda de esta época ha sido la más completa y la de mayor trascendencia e historia. Tan positivo estado de cosas, era el resultado del extraordinario apoyo que brindaba el Ayuntamiento y el Gral. Arturo Bernal.

En 1933 la banda municipal, todavía dirigida por Don José Molina Ramírez, estableció en esta ciudad, una competencia con la banda del Estado Mayor; el triunfo fue de los locales. El Director de la banda visitante felicitó a los nuestros.

Al hacerse cargo Don José Molina de la banda de Tuzantla, durante el periodo de 1935 a 1937, se hizo responsable de la Dirección de la de Zitácuaro el Sr. J. Remedios Olvera. A su regreso a esta ciudad, Don José retoma la dirección de la banda hasta su muerte, que acontece, desafortunadamente, en el año de 1939. Tan lamentable acontecimiento provoca que la dirección fuera retomada por el Sr. J. Remedios Olvera, quien debió de sufrir la decadencia de la banda. En tales circunstancias, el Ayuntamiento contrató, a principios del año de 1941, al Profr. Enrique Hernández Zepeda, originario de Guanajuato, para que se hiciera cargo de la banda.

coadyuvar a que la banda se fortaleciera, el periódico El Chinaco emprende, en el mes de agosto de 1941, una campaña pro-banda municipal. En las páginas del periódico se refiere que: “La Ciudad de las Rayadas debe contar con una magnífica Banda Municipal, para lo cual EL CHINACO pondrá todo su esfuerzo para conseguirlo.”

El periódico reconoce la importante labor del Profr. Enrique Hernández Z., “su Director, que es todo competencia y quien ha venido realizando una tarea titánica, ya que los elementos personales con que cuenta carecen de lo básico: INSTRUMENTAL.” Por este motivo hace un exhorto a toda la población, que se traducía en vehemencia, en el siguiente sentido: “EL CHINACO hace un llamado fraternal y entusiasta a los habitantes todos de Zitácuaro, a los amigos de fuera y de dentro, a las autoridades locales, estatales y federales, a los extranjeros residentes en el país, y en general, a todos los que amen el DIVINO ARTE DE LA MÚSICA, para que cooperen en la medida de sus posibilidades para comprar el INSTRUMENTAL NECESARIO.”

Con la preocupación social y entusiasmo que siempre caracterizó al Profr. Jesús Teja Andrade, Director de El Chinaco, recurría, a través de este importante medio, “al alto espíritu progresista de los habitantes de esta Ciudad, sin distinción de credos de ninguna especie...” para que se sumaran a su convocatoria y hacer posible el resurgimiento de la banda de música.

Por fortuna para los últimos meses de 1941, parece ser que la banda se encamina adecuadamente y que los esfuerzos de la ciudadanía rinden los resultados deseados. En noviembre de 1941 la banda de música contaba “con 25 elementos, pero todos de calidad. Su director, señor Enrique Hernández Z., han hecho esfuerzos grandiosos con el fin de superar las actividades artísticas de este selecto grupo y de todos los demás conjuntos que se dedican a cultivar el arte de los sonidos perfectos.”

En este año la banda se encontraba en una situación decorosa, puesto que sus integrantes contaban con uniforme e instrumental en aceptables condiciones.

Después de que el Profr. Enrique Hernández deja la dirección de la banda, se hace responsable de ella el Sr. J. Remedios Olvera. La banda se integraba por 23 elementos; entre ellos se encontraban los señores Margarito Aguilar, Clemente Aguilar Cambrón, Francisco Solís y otros.

En esta época la banda se refuerza con músicos de las poblaciones circunvecinas al municipio de Zitácuaro; así, por ejemplo, el Sr. Alejandro Urquiza Miralrío venía desde Tuzantla a tocar en las principales festividades de la ciudad.

Para el 1º de abril de 1942, desgraciadamente, los obstáculos que aquejan a la banda se incrementan. Los problemas que enfrenta se centran en la necesidad de contar con instrumental adecuado y suficiente.

El periódico El Chinaco, para resolver el problema, a la autoridad municipal, le hacía las siguientes propuestas: “1.- Adquirir o conseguir un instrumental adecuado y suficiente. 2.- Adquirir un buen acervo de piezas y obras musicales, que estén a tono con la época. 3.- Dar facilidades para que se organice una orquesta de tipo moderno. 4.- No permitir que en los programas cívicos, se improvisen competencias incongruentes, cuando nuestra organización musical se encuentre en un plano muy inferior, desde el punto de vista del instrumental.”

Por desgracia la falta de voluntad política y, muy posiblemente, la falta de recursos económicos, fueron causa de que la banda no lograra adquirir la fortaleza e importancia deseadas.

Al dejar la dirección el Sr. Remedios Olvera, tomó la batuta de la banda, alrededor del año de 1945, el Profr. Alberto Molina, hijo del Sr. José Molina Ramírez, en condiciones no muy adecuadas. Su perseverancia, vocación y fuerza de voluntad, hicieron posible que el Profr. Molina lograra, en 1948, integrar con 25 elementos, una banda musical con características sobresalientes. Los componentes de la banda de aquella época, incluyendo al Profr. Alberto Molina, eran los señores Clemente Aguilar, Socorro Suárez, Samuel Molina Mora, Francisco Delgado, Emilio Padilla, Eleuterio García, Francisco L. Solís, Benjamín León, Francisco Gutiérrez, Ezequiel Alzati, Francisco Aguilar, Odilón Ramírez, Nicolás Márquez Lara, Fidel López, Margarito Aguilar, Juvencio Avila, Juan Cruz, Víctor Rojas, J. Carmen Arriaga, Juan Bautista, J. Pio Márquez Juárez y José Molina M.

A parte de sus actuaciones dominicales en el jardín central o en el de La Constitución, la banda seguía participando con entusiasmo en todo evento cívico y social de relevancia. El 24 de febrero de 1950 participó en la ceremonia en la cual se colocó la primera piedra de la obra para la instalación del monumento a la Bandera.

Según aseveraciones del Sr. Baldomero Márquez Juárez, miembro de la banda a partir del año de 1950, los ensayos se efectuaban, al menos en la última etapa del conjunto musical, en los altos del palacio municipal, donde se encuentra el reloj. Existen versiones que indican que con anterioridad, la escoleta se efectuaba en el local que actualmente ocupa la Biblioteca Pública Melchor Ocampo. En esta época la dirección de la banda era ejecutada por el Profr. Alberto Molina o por el Sr. J. Remedios Olvera.

En los últimos meses del año de 1955 se integró el Comité Pro Banda Municipal de Zitácuaro con la participación de los señores: Rosalío Vaca V., Miguel Avilés, Manuel Flores, Juan Vaca, Isidro Carranza, Timoteo Mercado y Jesús Sandoval. Su objetivo era “Promover y lograr el renacimiento del solar patrio.”

En aquella ocasión, el periódico Chinacos de Zitácuaro, expresaba sus buenos deseos, para que los objetivos propuestos se alcanzaran, en los siguientes términos: “Que la decisión inquebrantable del Comité, en el sentido de servir desinteresadamente a la sociedad zitacuarense en este aspecto cultural, cristalice en el mejor de los éxitos.”

Los buenos deseos se convirtieron en parte en realidad. Gracias al apoyo que brindó el Presidente Municipal, Teniente Coronel Alfredo Tenorio Carmona y a la buena voluntad de sus integrantes, se logró reorganizar la banda de música. El Presidente Tenorio recababa apoyos económicos entre los comerciantes, especialmente del mercado Melchor Ocampo, para darles alguna gratificación a los integrantes de la banda que tocaban cada ocho días en el jardín central y en las festividades cívicas de la ciudad. No obstante hacían faltan 2000 pesos para resolver el problema. El periódico Chinacos de Zitácuaro pedía la colaboración de la sociedad para reunir el recurso necesario.

Aún en estas circunstancias la banda seguía activa. El 5 de febrero de 1957 amenizan la ceremonia de inauguración del monumento a la Bandera (Donde estuvo presente el Lic. David Franco Rodríguez, Gobernador del Estado), construido con recursos del Club Rotario, vecinos, gobiernos estatal y federal.

Las valiosas iniciativas y acciones de autoridades y ciudadanos no fueron suficientes para seguir manteniendo la banda de música, por lo que al final de la década de los cincuenta desaparece.

La banda se había convertido en un símbolo para los zitacuarenses; era añorada por la sociedad, muchos de sus miembros manifestaban su convicción, para que surgiera de nuevo el conjunto musical que tan gratos recuerdos había dejado en épocas pasadas.

En la actualidad, únicamente, viven dos de los integrantes de la banda en sus últimas etapas: los hermanos José Pio y Baldomero Márquez Juárez, hijos del Sr. Nicolás Márquez Lara, quien también fue participante de la banda, desde el año de 1943 hasta 1955 en que muere.

Gracias a la influencia positiva de la banda de música de Zitácuaro, a partir de la década de los cuarenta, empiezan a surgir grupos musicales y solistas con mayor profusidad, que, por lo general, se desempeñaban en fiestas particulares y en centros de diversión.

 

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