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Artesanias

Artesanías de Zitácuaro
Producción Artesanal.

En el municipio de Zitácuaro existe la actividad artesanal, practicada, principalmente, en la zona indígena. Coincidentemente, en las tenencias mazahua de Crescencio Morales, Francisco Serrato, Donaciano Ojeda y Nicolás Romero, se elaboran prendas de hilados y tejidos a base de lana; mientras que en las tenencias de Curungueo, San Felipe Los Alzati y Ziráhuato de Los Bernal se trabaja la alfarería.

De las cuatro tenencias mazahua, destaca la de Crescencio Morales en la elaboración de prendas de lana, para ello utilizan dos tipos de telares: el de pie y el de cintura. Con el telar de pie, únicamente manejado por el hombre, se fabrican sarapes o gabanes típicos decorados con dibujos rectangulares y en colores negro, gris, café, azul añil y verde. Resulta muy ilustrativo anotar los comentarios del antropólogo Don Alfonso Fabila respecto a este tipo de artesanía que le resultaba muy agradable, "pero se nota la gran deficiencia técnica con que tienen que luchar los artesanos, ya bien por el trabajo que implican los proyectos y porque los trabajos son deficientes, no obstante, estas prendas tienen gran demanda en las propias comunidades y sale algo para su venta a Zitácuaro; la lana que se emplea en los sarapes es de la producción local que no es la de mejor calidad; el cardado e hilado lo hacen las mujeres de los propios artesanos... esta industria es doméstica porque se realiza en casa y cooperan las mujeres y las hijas mayores en el lavado, cardado e hilado de la lana; el hombre, pinta, teje y vende."

Con el telar de cintura, o también conocido con el nombre prehispánico de Chochopaxtli, que se ata a la cintura de las tejederas y a un horcón, puntal o árbol, las mujeres confeccionan sábanas blancas, manteles, fajas, costales o morrales, quixquémeles y rebozos. Con este telar se pueden hacer un mayor número de prendas. En relación a este tipo de artesanías, el maestro Fabila expresa la siguiente opinión: "En las Tenencias de Crescencio Morales, Francisco Serrato, Donaciano Ojeda y Nicolás Romero hay más de 291 mujeres que desarrollan esta actividad doméstica industrial... los artículos regularmente son para consumo familiar local..., no tienen ninguna decoración, sólo sentido utilitario... son de un tejido mucho muy delicado y las prendas pequeñas pintadas de carmesí: en las zonas mazahua vecinas del Estado de México las sábanas están bellamente bordadas en punto de cruz multicolor o bicolor, pero aquí no; no sabemos si se ha perdido esta habilidad o si nunca la supieron las mujeres mazahuas de Zitácuaro."

Las Tenencias otomíes de Curungueo y San Felipe Los Alzati, encaminan su actividad artesanal a la alfarería: En San Felipe, principalmente, en la cabecera de la tenencia, en la Colonia Nueva y en La Mesa se producen ollas, macetas, cántaros, cazuelas, cajetes, jarritos, servilleteros. En Curungueo, en la localidad de Valle Verde, se fabrican macetas y ollas.

Según opinión de Alfonso Fabila "esta alfarería es de dos tipos: los jarritos y cazuelas de Los Alzati son blancas y con muy bonitos decorados en rojo y verde engretados; no son refractarios y se usa en ellos únicamente arcilla blanca; las ollas, cántaros y cajetes, tanto del propio Los Alzati como de Curungueo son de una alfarería sencilla, medio engretada; que casi no lleva decorado, pero es de muy agradables formas y color, sólo que se ve que los artesanos no saben o no pueden preparar convincentemente las arcillas (no las decantan y son dos; las emplean mezcladas en iguales proporciones) ni usan torno, su pobreza técnica, artística y de recursos es notoria."

La venta de los artículos se hace en el mismo lugar en donde se producen, en la ciudad de Zitácuaro o en la región.

Los hilados y tejidos, así como la alfarería, conforman la artesanía más tradicional y representativa del municipio, aunque también existe otra que se hace a base de madera y yeso.

A pesar de que la actividad artesanal puede ser una alternativa económica para las comunidades que se dedican a ella, poco a poco ha dejado de practicarse por las nuevas generaciones. La poca utilidad que produce ha hecho que los hombres jóvenes no vean en la elaboración de artesanías el medio de lograr su sustento y busquen otras opciones de empleo en la cabecera municipal o en la ciudad de México. El excesivo tiempo, prolongado esfuerzo para la fabricación del producto artesanal y su bajo precio, son factores que ponen en peligro la supervivencia de la actividad.

En 1955 había 90 telares de pie y 291 mujeres se ocupaban en los telares de cintura en las cuatro tenencias con población mazahua, ahora, en estos momentos, esta cantidad ha disminuido muy considerablemente, de tal forma que la actividad textil únicamente se encuentra en algunas localidades de la tenencia de Crescencio Morales, cuya producción artesanal, en parte, se dedica a la venta y otra es para satisfacer la necesidad de los propios fabricantes. En las Tenencias de Francisco Serrato, Donaciano Ojeda y Nicolás Romero casi desaparece la actividad artesanal, la muy poca que se produce se dedica al autoconsumo. Una causa de la baja producción, en cierta medida, es la carencia de lana natural; los productores se ven en la necesidad de traerla del Estado de México; esta materia prima no tiene la calidad ni la pureza que requiere la elaboración de las prendas, pues en muchos casos la venden revuelta con algodón.

La misma situación acontece con la alfarería; hasta 1955 la arcilla se trabajaba al menos en tres tenencias otomíes: Curungueo, Ziráhuato y San Felipe. Esta última tenencia es la única en que se sigue produciendo alfarería, pero con características muy rústicas, las mismas deficiencias, que en 1955 señalaba el maestro Alfonso Fabila, siguen presentes en los productos que ahora se fabrican; algunos artesanos han intentado asesorarse con los alfareros de Ciudad Hidalgo, sin que ello se haya reflejado en la calidad de los artículos.

En un intento por organizarse y buscar la solución a sus problemas, los artesanos zitacuarenses han creado la Unión Benito Juárez. Esta unión agrupa a 78 miembros, de los cuales, más de la mitad, se dedican a la artesanía textil y a la alfarería; en forma preponderante proceden de las Tenencias de Crescencio Morales y San Felipe Los Alzati. Esta Unión también aglutina artesanos que se dedican a trabajar la madera, el yeso y a quienes fabrican huaraches.

La Directiva de la Unión, ha hecho gestiones ante la misma Presidencia de la República, con el propósito de solicitar un espacio para instalar un tianguis artesanal para promover y comercializar sus productos.

La misma situación acontece con la alfarería; hasta 1955 la arcilla se trabajaba al menos en tres tenencias otomíes: Curungueo, Ziráhuato y San Felipe. Esta última tenencia es la única en que se sigue produciendo alfarería, pero con características muy rústicas, las mismas deficiencias, que en 1955 señalaba el maestro Alfonso Fabila, siguen presentes en los productos que ahora se fabrican; algunos artesanos han intentado asesorarse con los alfareros de Ciudad Hidalgo, sin que ello se haya reflejado en la calidad de los artículos.

En un intento por organizarse y buscar la solución a sus problemas, los artesanos zitacuarenses han creado la Unión Benito Juárez. Esta unión agrupa a 78 miembros, de los cuales, más de la mitad, se dedican a la artesanía textil y a la alfarería; en forma preponderante proceden de las Tenencias de Crescencio Morales y San Felipe Los Alzati. Esta Unión también aglutina artesanos que se dedican a trabajar la madera, el yeso y a quienes fabrican huaraches.
La Directiva de la Unión, ha hecho gestiones ante la misma Presidencia de la República, con el propósito de solicitar un espacio para instalar un tianguis artesanal para promover y comercializar sus productos.

Hasta la fecha su gestión no ha fructificado; la venta de sus productos la realizan en una casa-habitación improvisada y muy limitada, sin mayores perspectivas de mejoría.

Para rescatar la actividad artesanal y transformarla en una fuente económica sólida que genere riqueza, es necesario otorgar asesoría técnica, de organización, de comercialización y financiamiento a los grupos y localidades que se dedican a la elaboración de artesanías, principalmente la relacionada con los hilados y tejidos y alfarería.

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